Endodoncia
La endodoncia es una intervención que se realiza para intentar conservar un diente que de otra manera tendría que ser extraído.
Esta especialidad dental, consiste en la eliminación del tejido pulpar (“nervio”), que está dentro de las raíces dentarias, y de esta manera mantener el diente y su función masticatoria.
NOTA: La filosofía de Clínica Dental Juan de la Cierva es ser lo más conservadores posible. La endodoncia juega un papel fundamental en este objetivo, ya que permite conservar un diente, que de no hacerlo tendría que ser extraído.
La endodoncia se realiza cuando la pulpa dental (conocida como “nervio”) se inflama o se infecta. El procedimiento consiste en limpiar el interior del diente, desinfectar y rellenar los conductos con un material sellador.
Esta especialidad ha evolucionado notablemente en los últimos años.
En la actualidad, contamos con numerosos avances tecnológicos que, sumados a la experiencia y la especialización del profesional que la lleva a cabo, convierten a la endodoncia en un procedimiento con un elevado porcentaje de éxito (más del 90%), pero es fundamental que quien realice este proceso sea un endodoncista.
Cómo evitar una endodoncia
La mejor forma de no llegar a necesitar una endodoncia es cuidando tu boca cada día.
Algunas claves sencillas son:
- Cepíllate los dientes al menos dos veces al día, sobre todo después de las comidas.
- Usa hilo dental o cepillos interdentales: el cepillo no llega a todos los rincones.
- Visita al dentista una vez al año, incluso si no notas dolor, para detectar problemas a tiempo.
- Cuida tu alimentación: limita el consumo de azúcar y refrescos, porque son los grandes enemigos del esmalte.
- No ignores las pequeñas molestias: un dolor leve o una sensibilidad pueden ser señales de que algo no va bien.
Con estos hábitos, tus dientes estarán mucho más protegidos y será más difícil que llegues a necesitar un tratamiento de endodoncia.
Cómo saber si necesitas una endodoncia
La endodoncia se hace cuando el nervio del diente está dañado o infectado. Normalmente, el cuerpo te avisa con síntomas como:
- Dolor fuerte y constante en un diente.
- Molestias al masticar o al morder.
- Sensibilidad intensa al frío o al calor.
- Hinchazón en la encía o un pequeño bulto cerca del diente.
- Cambio de color en el diente (oscurecimiento).
Si notas alguno de estos signos, lo mejor es acudir al dentista cuanto antes. Solo con una revisión y una radiografía se puede confirmar si necesitas una endodoncia o si hay otras soluciones más sencillas.